Mis Chiquininos

Blog de maternidad, crianza positiva y alimentación saludable
Échame la culpa

Échame la culpa, soy madre.

No sé si habéis escuchado la última canción de Luis Fonsi y Demi Lovato: Échame la culpa. Si no, merece la pena escucharla aunque sólo sea pegarse un baile en mitad del salón. Pues así me siento yo como madre, con la culpa de todo lo que hagan mis hijos. Oye, pero que lo llevo bien, no asustarse. Lo bueno es tener la conciencia como una balsa de aceite,  y así, como dice mi suegra…

El que hace lo que puede no está obligado a más.

También voy a usar una frase de mi señor esposo:

La palabra culpa es una palabra muy fea.

Posibles situaciones:

  • Si mis hijos no duermen… mi culpa, que los he acostumbrado mal.
  • Si un día duermen tres horas de siesta, porque se alinean los astros una vez al año, y luego no se duermen por la noche… mi culpa, que no los he despertado para que no durmieran tanto.
  • Si Michiquinino se agarra casa dos por tres a la teta… mi culpa, que no se la voy quitando, ¡que vicio!
  • Si se ensucian la ropa… mi culpa, que les di algo de comer sin envolverlos en plástico.
  • Si cogen rabieta… mi culpa, ¿de donde han sacado ese carácter?
  • Si les ha salido una peca… mi culpa, que en vez de un centímetro de capa de protector solar les tenía que hacer puesto dos.

Y así sucesivamente…

 

No puedo más que acordarme de la madre del último rey de Granada, Boabdil el Chico. Se supone que le dijo a su hijo…

– Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre!

Lo que seguro de verdad pasó fue:

– Hijo mío, no te preocupes, has hecho lo que has podido.

Pero a alguien había que echarle la culpa.

Y creo que parte del problema empieza de nosotras, las madres, que también tenemos un fondo machista en eso de la culpa. Vamos por ahí jugando a las demás. Intento detectarlo y quitarlo siempre, pero sé que lo tengo. Estoy siempre con el piloto encendido para luchar contra él, pero mira que me joroba mi guerra interna.

Hasta que consigamos que esta sociedad cambie, empezando desde el interior de las madres, tendré que seguir cantando…

No eres tú, no eres tú, soy yo. Échame la culpa a mí!!!!

Que no se quién tiene la culpa porque no soy juez, pero nosotras no que ya hacemos lo que podemos. No juzguéis y no seréis juzgados.

 

 

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