Mis Chiquininos

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Operación Pañal

La Operación Pañal

Hoy toca hablar de la temida Operación Pañal. Que como hace calor, parece que empieza la veda y nos ponemos nerviosos por si no llegamos.

Creo que todos tenemos claro lo de…

… No le hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a tí.

Y supongo que sí de pronto nos parece fenomenal. Así que no chillaré porque no me gusta que me chillen, no pegaré porque no me gusta que me peguen y no obligarte a nadie a hacer el pino puente si no quiere (si a mí me obligaran el ridículo sería para escribir en los libros de historia). Yo desde luego no estoy preparada para hacer el pino puente pero no lo descarto para el futuro, seguro que podré entrenar con Michiquinina.

Pues por eso les pasa a nuestros hijos. Sólo le podemos pedir cosas para lo que estén preparados. Si les obligamos a comer con cuchillo y tenedor normales con un año lo más probable que que tengamos un accidente doméstico. Si les damos un cuchillo y un tenedor para niños, se sentirán muy contentos de que confiemos en ellos, practicarán y podrán usar en el futuro los de los mayores.

Pues para quitar el pañal es lo mismo. Respetaremos a nuestros hijos si estamos atentos a las señales de que pueden hacerlo. En los vídeos que os dejo de Miriam Tirado y Alberto Soler, se explica perfectamente.

No hay que agobiarse. A Michiquinina se lo quitamos en febrero. Llevaba un tiempo pidiendo pipí y caca.

Vio que su prima usaba orinal y le entraron ganas. Fuimos a una tienda de chinos a que eligiera el que quisiera. Empezamos dejando un orinal al lado de la bañera y antes de ducharse le cogió el gusto a sentarse ahí un rato. Un día hizo pis y lo celebramos como si hubiera ganado el Nobel.

Para la caca, se sentaba en el orinal en el salón, porque quería, a ver los dibujos. Le hacía gracia ir cargando con el orinal por la casa. El primer día que hizo y vió ese monstruo ahí, donde ella se sentaba, por poco le da un infarto a la pobre. Tenía tal susto que no nos dejaba ni acercarnos por si nos mordía.

Al parecer, como cuando les quitas la caca del pañal ellos no la ven, y no son conscientes que de ese cuerpo serrano pueda salir eso. La solución para ahorrarles el susto, es enseñarle la caca cuando se la quitas del pañal, para que vean que lo han hecho ellos y se vayan acostumbrando. Un poco asqueroso pero sólo es un vistazo, no hace falta una inspección del CSI. Una vez superado el trauma inicial, poco a poco hubo más recogidas.

La profe de la guardería nos informó de que estaba más que preparada porque Michiquinina lo pedía todo. El siguiente fin de semana no nos movimos de casa o de sus alrededores. Hubo fugas y momentos muy escatológicos, pero con paciencia y mucho cariño logramos superarlo. Hay que tener en cuenta que para el niño también es difícil.

Después, hubo fugas y las sigue habiendo, sobre todo cuando está muy concentrada en algo o jugando. Pero hay que repetirle la frase mágica:

Qué ha pasado si tú sabes hacerlo?

Así que, compraros unos tapones para no escuchar cuando os digan:

– Cómo ya es verano… ¿le quitareis el pañal, no? ¡Qué hay que aprovechar!

Qué ya os lo dirán vuestros hijos de una manera o de otra.

Aquí tenéis los estupendos vídeos de la Operación Pañal que os decía:

 

 

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